Críticas

“Tiempo de sembrar piedras”, de Tim Powers

Tiempo de sembrar piedras

Tim Powers viene avalado por premios, publicaciones de éxito y por ser considerado por muchos como el padre del steampunk. Se lo conoce por novelas como Las puertas de Anubis o En costas extrañas (en que se basa la película de Piratas del Caribe del mismo título). La editorial Gigamesh nos presenta ahora una antología con algunos de sus mejores relatos, presentados por una maravillosa ilustración de cubierta, obra de Enrique Corominas.

Confieso que Tim Powers, a quien tuve el placer de conocer en el pasado festival Celsius 232, era uno de esos autores de los que siempre había oído hablar pero que tenía pendiente. Algunos amantes del género se me echarán encima y me dirán que ya me vale: es cierto, no había leído nada de Powers. Decidí enfrentarme por tanto a una antología que, aunque otros muchos se me lancen encima por esta afirmación, supone una epopeya más liviana a la de vérselas con una novela. El tamaño del libro y la genial portada animan a devorarlo. Powers no fue una sorpresa porque no sabía qué esperaba de él. Fue un acierto, eso sí. Tiempo de sembrar piedras se posiciona como una antología difícil de igualar y mucho menos de superar: un compendio de relatos llamados a ser clásicos, escritos con la pulcritud y buen saber de un autor con solera.

La tónica de los relatos que se nos presentan recuerda a los relatos de Stevenson y Wells; Un alma embotellada o El reparador de biblias gozan de un estilo clásico, sobrio en su narración y acertado en su concepción. Historias a medio paso entre el terror, la fantasía y el weird, donde personajes reales con vidas anodinas se ven impulsados a tomar parte ante lo sobrenatural. Si bien esto ya es conocido por los lectores (sobre todo por aquellos que ya tienen experiencia en estos lares), resulta refrescante encontrarse con un autor que no imita a los clásicos, sino que él mismo parece ser un clásico así como está, vivito y coleando.

Del volumen cabe destacar El reparador de biblias, una mezcla entre El exorcista y Constantine; una suerte de prosa actual que recuerda a Stephen King pero con esa clase propia y natural a la que pronto nos acostumbrará el autor.

Tiempo de sembrar piedras, el relato que cierra el libro y da nombre al mismo, es por el contrario el más flojo, ya que no consigue elevarse de la mera narración dentro del género de la fantasía épica.

En definitiva, no nos encontramos frente a un libro de fantasía con el que echar la tarde o con el que pasar el mono hasta el próximo Canción de Hielo y Fuego o lo nuevo de Rothfuss; estamos ante una obra que brilla por sí misma, que explota como pocos el weird y que ahonda en los temores humanos, en la rasgadura del velo entre la realidad y la fantasía y lo que sucedería si esa distinción desapareciese.

Tim Powers es así un autor con una voz poderosa, propia y elegante, que se mueve con soltura en diferentes registros y géneros contrarios. Una delicia a la que echar el guante sin pensárselo dos veces.


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Sobre el autor

Francisco Miguel Espinosa

Francisco Miguel Espinosa

de madre suiza y adoptado por Madrid, es autor de las novelas Encerrado (Lektu), XXI (Ediciones B), Cabeza de Ciervo (Dolmen Editorial) Infernorama (Dolmen Editorial) y Reyes del Cielo (Dolmen Editorial). Ha publicado relatos en antologías tales como Una utopía, por favor (Salto de Página), Retrofuturismos (Nevsky Prospects), Ignota (Palabras de Agua) y The Best of Spanish Steampunk (Marian & James Womack Edition). Combina su creación literaria con la labor periodística en El Pais, Zona Negativa y Ambito Cultural, además de en el sector videojuegos como lead writer en Bytecore y de profesor en Hotel Kafka.

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