Entrevistas

Carmen Posadas: “la verdad no existe, la verdad se fabrica”

Carmen Posadas

Carmen Posadas, ganadora del Premio Planeta 1998, charló con quien fue su primer editor, Juan Cruz, sobre su última novela, La maestra de títeres, en los Encuentros El País I Librotea en Ámbito Cultural. La escritora uruguaya es autora de más de 15 libros infantiles así como doce novelas, dos biografías y varios guiones de cine y televisión; su obra ha sido traducida a 23 idiomas.

En La maestra de títeres recorre la historia reciente de España en tres etapas: los años 50, la transición y el momento presente. Aprovechamos para preguntarle sobre este libro que tiene un pie en el glamour y excesos de nuestros tiempos y otro en un ilustre inspirador literario: La Feria de las Vanidades de William Makepeace Thackeray.

 

Amelia Sedley, Becky Sharp… ¿En qué se diferencian estos personajes creados por Thackeray de los que aparecen en La Maestra de Títeres?

Sigue un poco el esquema de estos dos personajes, o sea: una es la mujer inteligente que se mueve y que no tiene escrúpulos, y la otra es la soñadora, la guapa que se enamora de todos y que no le va muy bien. Sí he mantenido ese esquema, pero luego, como siempre pasa cuando tienes una inspiración y empiezas por ahí, se va por otro lado. Pero sí, en esquemas, Ina y Beatriz son igual que Amelia y Becky.

 

Thackeray retrató un país al que llegó desde la lejana Calcuta, y tú llegaste a España desde Uruguay tras pasar por varias capitales del mundo. ¿En qué se diferencia la mirada del que viene de fuera y por qué es tan literaria?

Pues nadie me había hecho esta pregunta y la encuentro genial. No había caído en que Thackeray venía de fuera también.

Mira, yo creo que al final quien mejor retrata a un país y a una sociedad es un extranjero, un outsider, alguien a quien todo le resulta sorprendente; porque claro, si te ves inmerso en una sociedad, al final das por sabidas un montón de cosas y no te sorprende nada, ¿no?, pero a alguien que viene de fuera le choca muchísimo.

Y literariamente es muy interesante, porque obviamente el lector de ahora no sabe cómo eran los años cincuenta y si lo tienes que explicar como si fuera un extranjero: exactamente el mismo ejercicio. Entonces ayuda mucho el tener un personaje que viene de fuera: “es que mira el adulterio aquí es así, los matrimonios son asá, o lo que sea”.

 

Hay muchas formas de llegar a ser escritor, pero tú y tu hermano compartís esta pasión. ¿De quién la habéis heredado?

Claramente de mi padre. Lo que pasa es que papá dijo que, después de lo que habían escrito Proust y Cervantes, no tenía absolutamente nada que añadir y que jamás se atrevería a escribir y sin embargo los dos le hemos salido respondones.

Yo te diré que tardé mucho en decir que era escritora; de hecho, no se lo dije a nadie hasta que apareció mi libro publicado. Fue así la cosa porque era como profanar el territorio sagrado de mi padre… ¡La niña quiere ser escritora! ¿Pero quién se ha creído?

Y a Gervasio también le costó. También le costó, es curioso.

 

¿A qué edad comenzaste a publicar?

Yo con 28, o una cosa así, Gervasio más tarde.

 

¿Qué diferencia a una vida perfecta de una que parece perfecta? ¿La realidad es también ficción?

Por supuesto, todo se fabrica. Hay una frase en la novela que es más o menos como el leitmotiv y dice “la verdad no existe, la verdad se fabrica”.

Y es curioso porque hoy día creemos que con Internet y con la cantidad de información que hay la mentira es cada vez más difícil y, sin embargo, es cada vez más fácil porque hay una sobredosis de información con la que al final no lo sabes nada. Piensas que todo está a un clic de distancia, que puedes averiguar la verdad solamente con darle una tecla, y sin embargo es más esquiva que nunca.

 

¿Has encontrado alguna heroína en la feria de las vanidades madrileña?

Es verdad que la Feria de las Vanidades de Thackeray se llama “una novela sin héroes”. Es curioso, pero yo creo que he hecho un poquito de trampa, porque en mi novela yo creo que sí hay personajes, no sé si heroicos, que me parecen que son bastante buenos, buenas personas. Uno es Antonio el novio de Ina y otra es Ina, por ejemplo, y también me gusta mucho como ser humano Enzo, a pesar de que es un señor de unos negocios un poco turbios; pero fin, tiene un buen corazón.

 

¿Y alguien que sea un personaje literario por méritos propios? (en la realidad)

¡Uy! Hay tantos… Pero, además, de todo pelaje. Porque por ejemplo Belén Esteban es un personaje muy muy literario, sin ir más lejos.

O yo qué sé, todos estos personajes de las revistas del corazón son muy literarios, lo que pasa es que son un poco grotescos, pero la literatura muchas veces está hecha de personajes excesivos también.

 

¿Hay algunas personas reales en esta novela?

Bueno, no hay nadie en concreto que sea cien por cien alguien. Lo que yo hago es tomar de la realidad los elementos que me interesan. Por ejemplo, para Beatriz Calanda, pues de una de estas personas de las revistas del corazón tomo sus muchos maridos, y de otra toma su aspecto físico, y tomó sus hijos o lo que sea y hago como un “mix”.

Incluso le he puesto ingredientes míos: también viene de fuera, llega más o menos a la misma edad que yo aquí a España, tiene mi misma edad, bastantes cosas.

 

¿Qué clásicos recomendarías a tus lectores?

Yo soy muy devota de Dickens, porque es un escritor que tiene una rara cualidad, Thackeray también la tiene, y es que admite varios niveles de lectura: un lector que simplemente que saber si Oliver Twist va a encontrar a su mamá o no la va a encontrar, pues lo puede leer así. Llorará muchísimo y se emocionará. Pero un lector más literario que le interesa una sátira de la sociedad, un retrato psicológico de personajes también va a encontrar en eso.

Y recomendaría a cualquier lector que pase por Dickens.

 

Hay afinidades en este libro además de con la Feria de las Vanidades. ¿A qué autores citarías?

Bueno yo soy muy devota de Proust. Por supuesto no me atrevería ni a compararme con él, pero sí hay cosas que le he robado, que le he pirateado; por ejemplo, los diálogos: como cada personaje habla con la jerga que tiene que hablar, o sea no habla igual un señor de 60 años que un niño de 15, o que una marquesa, o que un vendedor de la esquina. Él también trabaja mucho eso.

Y después también esa mirada entre ácida y humorística y demoledora de la sociedad.


Carmen Posadas

Autora de Pequeñas infamias, La bella Otero o Juego de niños y ganadora del Premio Planeta 1998.

La maestra de títeres

La maestra de títeres
Autor: Carmen Posadas
Editorial: Espasa Calpe
Páginas: 480
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La feria de las vanidades

 La feria de las vanidades
Director: Marc Munden
Año: 2016
Año: Natasha Little, Frances Grey, Nathaniel Parker, Tom Ward
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Sobre el autor

Redacción de Ámbito Cultural

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